Cuando hablamos de los Mandamientos, nos referimos especialmente a los Diez Mandamientos, al Decálogo. “La palabra ‘Decálogo’ significa literalmente ‘diez palabras’. Estas diez palabras, Dios las reveló a su pueblo en la montaña sagrada [en el Sinaí¹] [...] Son palabras de Dios en un sentido eminente y nos han sido transmitidas en el Libro del Éxodo y en el del Deuteronomio. Desde el Antiguo Testamento, los libros santos hacen referencia a las ‘diez palabras’, pero es en la Nueva Alianza en Jesucristo donde se revelará su sentido pleno. El Decálogo se comprende, ante todo, en el contexto del Éxodo, que es el gran acontecimiento liberador de Dios, en el centro de la Antigua Alianza. Ya sean formuladas como preceptos negativos o interdicciones [“no harás...”], ya como mandamientos positivos (por ejemplo: ‘Honra a tu padre y a tu madre’), las ‘diez palabras’ indican las condiciones de una vida liberada de la esclavitud del pecado. El Decálogo es un camino de vida: ‘Si amas a tu Dios, andas en sus caminos y guardas sus mandamientos, leyes y costumbres, vivirás y te multiplicarás’ (Dt 30, 16).” (CIC, § 2056-2057).